Hoy ¿O sería ayer? ¿O anteayer? ¡Que más da! Me he enterado que M.B. y su marido se han separado. Al principio no me lo creía y pensé ‘¡¿Qué?! ¡Venga ya, eso será broma!’, pero cuando he empezado a informarme, de repente me sorprendo a mi misma pensando ‘¡Toma!¡Jódete!’

Es como si lo hubiese pensado otra persona, como si mi mente hubiera sido más rápida que yo, como si el pensamiento fuese ajeno a mi voluntad. ¿Cómo voy a ser tan agria como para alegrarme de algo así? ¿Tan mala persona soy? ¿No fue suficiente con vengarme?

Por mucho que después he pensado ‘¡Pobrecilla!’, el primer pensamiento ya no se borra y supongo que debe ser lo que de verdad siento.