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Terra
La Coctelera

Categoría: eMes

Estoy molesta y puede que hasta furiosa, pero sobre todo decepcionada.


No sé, siempre me pasa igual... Estoy cansada de entregarme a la amistad con el corazón abierto y poner toda la ilusión y la fe en cada nuev@ amig@, pero... ¡Me toman el pelo!

Entre otras cosas:

Me comprometí con M. V. a hacerle "un trabajo" durante todo el año. Digamos que ella lo podría hacer, pero dice que se me da mejor a mí y que no tiene tiempo. Bien, me comprometí y lo haré... Eso está más que claro.

Últimamente sólo habla de sus problemas, pero hace mucho tiempo que pasa bastante de cualquier otro tema que no sea quejarse, incluso a veces me lo dice así como suena "Voy a deshaogarme contigo" y yo como un pañito de lágrimas intentándo (sinceramente) consolarla, porque yo he pasado por situaciones similares a las suyas y me hubiese gustado tener a una persona animándome en aquellos momentos.

Lo que pasa es que M. V. llora y lloriquea, incluso a veces me he dado cuenta de que su "tristeza" desaparece drasticamente en cuestión de segundos si consigue lo que quiere.

Hace poco descubrió que su pareja le ha sido infiel y yo (después de hablarlo en casa) le dije que podía pasar un tiempo con nosotros. Pues bien, ha decidido venirse a vivir "para siempre" con nosotros, cosa que no me parece muy normal y se lo dije. (Me costó, pero se lo dije) Nosotros tampoco es que vayamos tirando el dinero y bueno... Una familia, es una familia. No la familia + 1 con 3 + a los que tendríamos que mantener. M. V. en ningún momento me ha preguntado que pensamos, como nos las ingeniaremos aquí todos para vivir,ni tan sólo ha mencionado que piensa mi marido, si le parece bien...

Y bueno, ha pasado algo este fin de semana, que ella hace tiempo sabía que iba a pasar. Algo con respecto a mí, (tal vez una tontería, pero de esas tonterías importantes para una) y ella sabía que yo esperaba una llamada, un correo un mensaje, unas palabras ¡Lo que fuera! para saber que... En fin, para saber que es mi amiga y para estar segura de que la amistad camina en dos direcciones.

M. V. se ha "olvidado" por completo. Me dirá que estaba deprimida, que no ha podido pensar en otra cosa que en el tema de los cuernos, en sus problemas, me contará de nuevo que tengo que acostumbrarme a sus despistes...

Pero, ya me ha demostrado que clase de persona es. Yo sólo, necesitaba unos minutos de su tiempo para que entre líneas me dijera que su amistad por mí se parece mucho a la amistad que yo siento por ella.

Es en estas cosas, en estos pequeños detalles en los que una se da cuenta de lo que vale para l@s demás.

Por suerte, otra amiga M. A. me ha recomendado un par de libros (de hecho me los ha hecho llegar) y me ha reconfortado con sus palabras.

Ya no puedo volver a hablar del tema.

He estado dando unas vueltecillas por la Coctelera, leyendo algunos blogs, dejando algunos comentarios. Pero con otro nick que pertenece a otro blog. Aquí vengo a desahogarme de todo lo que pienso y no quiero puedo decir por ahí.

Desde hace unos días, estoy algo confusa, ya que me he dado cuenta que aquel día yo tenía razón. M. D. se enfadó mucho conmigo, y apenas pasado un tiempo, digamos que “las pruebas” me confirmaron lo que yo sospechaba. Algo que M. D. me negó unas cuantas veces, algo por lo que M. se molestó enormemente conmigo.

Y esta semana, descubro que M. mentía y no solamente mentía, sino que se enfadó conmigo por cogerle en su mentira. Negó la evidencia. Hoy, con las pruebas ‘bien guardaditas’ y en mi poder, lo único que hago es callar y preguntarme:

¿Quién es M. D.? y ¿Por qué se molestó tanto cuando le comenté “esa verdad”?

Yo no sé que pensar, recuerdo que me sentí muy mal y me reproche a mi misma “ser tan mal pensada”.

Ahora que sé que simplemente intuí algo, ahora no puedo contárselo a nadie.

¿Qué puede querer decir mi cerebro con un sueño así?

He intentado conocer algunas cosillas de la mente (quizá porque la mía vino con una tara) y en el fondo no sabemos nada del tema, yo por lo menos no he llegado a ninguna conclusión. A mi me da la sensación, muchas veces, de que mi mente va por un lado y yo por otro. Y bueno, es como si me faltara información, cuerpo, mente y... Me empeño en pensar unas cosas y mi cabeza piensa otras, pero lo que más curiosidad me despierta es el tema de los sueños. No los sueños en general, sino si no de mis sueños. Hace más de seis años que se me viene repitiendo el mismo sueño. Sueño que tengo 14 años y que termina el curso escolar, y casi siempre son los mismos compañeros los que aparecen en él. Lo he soñado más de 20 veces, siempre ha sido diferente al anterior, pero el mismo año y el mismo día y las mismas personas y siempre aquella profesora y el tutor. Un día se lo comenté a M.V. y me dijo que cuando se nos repite un sueño es que nuestro cerebro está intentando decirnos algo. Ahora me toca a mí saber que significa.

¿Tanto daño me hizo?

Si me acuesto con un problema, una de dos, o me levanto y como algo o me levanto y plasmo lo que siento en un papel. Es la única manera de coger el sueño.

Pues resulta que el otro día me dieron las cinco de la mañana y mi cabeza que no paraba de dar vueltas, así que a esa hora de la madrugada me tuve que levantar. Primero me tomé un vaso de leche y de lo que escribí, aquí dejo un poquito:

Soy tan transparente, hace unas horas mi esposo me ha dicho que si me pasaba algo y yo lo he negado, para no preocuparlo con tonterías mías. Con lo fácil que hubiese sido decirle que M.D. me ha puesto verde esta tarde y yo en lugar de defenderme me he hechado (que lío, no sé si es hecharse o echarse, creo que es echarse a llorar) a llorar como un bebé.

¡Ahora claro! No puedo dormir y tengo los nervios en el estómago y en las quijadas (como soy tan burra he puesto quijada en lugar de mandíbula). Esta noche el insomnio se ha apoltronado en la almohada a hacerme compañía.

Supongo que el primer pensamiento debe ser el real.

Hoy ¿O sería ayer? ¿O anteayer? ¡Que más da! Me he enterado que M.B. y su marido se han separado. Al principio no me lo creía y pensé ‘¡¿Qué?! ¡Venga ya, eso será broma!’, pero cuando he empezado a informarme, de repente me sorprendo a mi misma pensando ‘¡Toma!¡Jódete!

Es como si lo hubiese pensado otra persona, como si mi mente hubiera sido más rápida que yo, como si el pensamiento fuese ajeno a mi voluntad. ¿Cómo voy a ser tan agria como para alegrarme de algo así? ¿Tan mala persona soy? ¿No fue suficiente con vengarme?

Por mucho que después he pensado ‘¡Pobrecilla!’, el primer pensamiento ya no se borra y supongo que debe ser lo que de verdad siento.

Aguantar es de tont@s, vengarse es de neci@s.

Cuando conocí a M.B. yo había pasado por una mala racha y acababa de emprender un proyecto en el que trabajé día y noche para hacerlo posible, algo que me hacía feliz y me demostraba que yo tenía buenas aptitudes. En esos días llegó ella, se inscribió y… me lo robó para presentarlo como si fuese suyo. Además me ridiculizó y se rió de mí junto con algunas amistades suyas. Pasé un tiempo bastante mal y abandoné el proyecto para siempre, por las noches me costaba dormir, no entendía qué había hecho yo de malo para que aquella persona que apenas me conocía estuviese haciendo todas aquellas cosas contra mi.

Y entonces cometí un error. Harta de la mala racha y de aguantar que la gente me tomase por tonta reaccioné rebelándome y me dediqué a preparar mi venganza. Ha sido la primera y última vez que me he vengado en mi vida, yo que siempre había sido reacia a devolver el daño que otros me habían hecho.

Vengarse no merece la pena, es un malgasto de energías y de tiempo. El regusto que deja no es dulce, más bien es amargo.

Vengarse me causa dolor interno, ya que me demuestra que no soy tan buena persona como yo quisiera. Pero en fin, aguantar es de tontas, vengarse es de necias. Así que mejor ser tonta sin vengarse que no causa dolor a nadie.